Mujeres en la Asamblea

Las diputadas deben constituirse en una fracción unida por acciones y proyectos

Yalena de la Cruz

Según los resultados electorales, la próxima Asamblea Legislativa estará integrada por el mayor número de diputadas en la historia patria, pues superará, por lo menos en 3, las 20 diputadas que hoy integran el Congreso. Así, por vez primera, se alcanzará la cuota de un 40% de integración de mujeres, medida de acción afirmativa que por mucho tiempo se incumplió, ya que los partidos relegaban a las mujeres a los últimos puestos de las papeletas solo para cumplir el requisito de inscripción.

Este gran número de diputadas tiene la posibilidad de influir directamente en las políticas públicas y en el ejercicio de la ciudadanía y la consolidación de los derechos de las mujeres. Pero, para ello, debe constituirse precisamente en una fracción unida por acciones y proyectos de interés común, más allá de los partidos.

Participación equitativa. Acciones conjuntas pueden ser las siguientes peticiones: Un Directorio Legislativo integrado al menos por un 50% de mujeres; las jefaturas y subjefaturas de fracción conformadas por una mujer y un varón, o por dos mujeres, en fracciones de más de un congresista, ya que las minoritarias están integradas solo por un varón; las comisiones legislativas integradas en un porcentaje no inferior al porcentaje de mujeres con respecto al total de diputados; una solicitud al Presidente electo para que integre el Gabinete al menos con un 50% de mujeres, y al Consejo de Gobierno para designar al menos un 40% de embajadoras.

También es necesaria la exigencia al Consejo de Gobierno (como parte del control político y de legalidad) de cumplir con la integración de juntas directivas con un porcentaje de participación femenina no inferior al 40%, como ordenó la Sala Constitucional en el voto n.º 716-98, al interpretar que en estos casos "la mujer no es simplemente objeto de un trato desigual -aunque también lo es-, sino de un trato discriminatorio en el que sus derechos y dignidad humana se ven directamente lesionados".

Contra la discriminación. Dice la sentencia constitucional: "Nótese que muchas veces se exige a la mujer demostrar su idoneidad para ocupar determinados cargos, en tanto que si se trata del nombramiento de un hombre su idoneidad se da por sentado y no se le cuestiona, lo que representa un trato diferenciado y discriminatorio". Y agrega: "para evitar la discriminación de la mujer, debe dársele un trato especial y calificado, ya que socialmente no se encuentra en igualdad de condiciones que el hombre, situación que, en cumplimiento del principio de igualdad que establece trato igual para los iguales y desigual para los desiguales, justifica una protección particularmente acentuada en favor de la mujer". Es necesario superar la "tradicional" integración de juntas directivas con ningún varón en el PANI ni en el Inamu y ninguna mujer en el ICE, CNP, AyA, Incofer e IDA: es urgente construir caminos de equidad.

En el ámbito de los proyectos, sería deseable que las diputadas unieran esfuerzos con proyectos de ley como el de penalización contra la violencia doméstica, la reforma al Código Electoral para exigir un mínimo del 50% de participación femenina en los puestos de elección, la reforma a la Ley general de salud y la creación de un sistema de atención y prevención de violencia intrafamiliar. Estos son proyectos que deben trascender lo partidista porque tratan de asuntos de derechos; sí, de los derechos de la mitad de la población nacional cuyas representantes en el Primer Poder de la República están más llamadas que nadie a defender.