El futuro del Inamu

Ante un debilitamiento institucional y un clima organizacional conflictivo en el seno del Inamu

Yalena de la Cruz


La Defensoría de los Habitantes rindió, ante la Comisión Legislativa de la Mujer (2/3/06), un informe, según el cual el Inamu no se ha consolidado como rector en la promoción y la protección de los derechos de las mujeres ni en igualdad y equidad de sexo. El informe concluye que no se ha elaborado la "Política Nacional de Igualdad y Equidad"; que "existe un debilitamiento institucional" y que "hay un clima organizacional conflictivo en el que se evidencian sentimientos de inseguridad laboral, de temor, de desconfianza, de desmotivación, de acoso laboral, de incertidumbre", y un aumento significativo en incapacidades, permisos, renuncias, despidos y recursos ante la Sala Constitucional. La Defensoría recomienda destituir, de forma inmediata, a la ministra de la Condición de la Mujer y a las personas que conforman la Junta Directiva del Inamu "por incumplimiento de sus deberes y las graves consecuencias que ello ha generado a la institución y a las mujeres que habitan nuestro país".

Labores definidas. Son tareas del Inamu: "formular e impulsar la política nacional para la igualdad y equidad de género; proteger los derechos de la mujer consagrados tanto en declaraciones, convenciones y tratados internacionales como en el ordenamiento jurídico costarricense; promover la igualdad entre los géneros y propiciar acciones tendientes a mejorar la situación de la mujer; coordinar y vigilar que las instituciones públicas establezcan y ejecuten las políticas nacionales, sociales y de desarrollo humano, así como las acciones sectoriales e institucionales de la política nacional para la igualdad y equidad de género; propiciar la participación social, política, cultural y económica de las mujeres y el pleno goce de sus derechos humanos" (Ley 7801, art. 3). Así, el Inamu debe coordinar con el resto de las instituciones: con el PANI, en la lucha contra la explotación de menores; con el MEP, contra la deserción escolar; con el Banhvi, por la vivienda para las mujeres jefas de hogar; con el INA, en capacitación; etc. Pero también en los programas propios contra la violencia doméstica, por la atención integral de quienes han sido agredidas y están en albergues protegidos, en la reforma de la legislación para favorecer la igualdad y equidad de sexo, en la investigación socioepidemiológica, en fin, en tantas áreas donde puede incidir directamente para transformar la realidad.

Puntos pendientes. Parte de la agenda pendiente son los ya asumidos -pero no cumplidos- compromisos con el Plan Nacional de Desarrollo: "inserción de las mujeres en empleos y trabajos de calidad; promoción de las prácticas que aseguren el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres; aportes para impulsar la transformación de los patrones culturales que fomentan y perpetúan la discriminación de género; impulso de políticas públicas para la prevención, atención y erradicación de todas las manifestaciones de la violencia en contra de las mujeres; promoción de la ciudadanía activa; promoción de una concepción de desarrollo local y municipal que considere las necesidades y los intereses de las mujeres; empoderamiento individual y colectivo de las mujeres para el ejercicio pleno de sus derechos políticos, sociales, económicos y culturales; creación de oportunidades para el fortalecimiento personal y social y el mejoramiento de la calidad de vida de las niñas, adolescentes y adolescentes madres en condiciones de pobreza", entre otros.

Es vital el acatamiento de las medidas señaladas por la Defensoría y el nombramiento de una nueva ministra que restituya el clima de motivación y tranquilidad en la institución, y tenga la capacidad de trabajar con las organizaciones de la sociedad civil y el resto de las instituciones públicas a fin de hacer posible el avance en las condiciones de las mujeres, con liderazgo y con el apoyo de un Inamu comprometido con los objetivos con que fue creado.