ELIZABETH ODIO BENITO

Puesto (s) actual (es)

Jueza de la Corte Penal Internacional.

Estudios Universitarios

Licenciada en Derecho por la Universidad de Costa Rica.

Publicaciones

Es autora o coautora de artículos, ensayos y textos varios en derechos humanos y derecho internacional humanitario, así como en derecho penal internacional. Sus numerosas obras jurídicas han impactado positivamente, tanto en la enseñanza del derecho como en los cambios en la legislación nacional.

Experiencia docente

Profesora emérita de la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica, lo que representa la mayor distinción otorgada a una persona docente universitaria.

Fue la primera mujer en ocupar el cargo como profesora de esa Facultad y la primera en ascender a Catedrática, máxima categoría en el Régimen Académico Universtiario.

Además de desempeñarse como profesora por más de 30 años, en el ámbito universitario ocupó los altos cargos de Directora de Docencia de la Facultad de Derecho y Vicerrectora de Docencia de la Universidad de Costa Rica.

También se ha desempeñado como profesora o conferencista invitada en diversas universidades latinoamericanas y europeas.

Otras actividades y méritos

Su labor en defensa de los derechos humanos abarca tanto los aspectos académicos de investigación y enseñanza, como las actividades de promoción y protección de los derechos fundamentales de las personas en cualquier parte del mundo.

Fue miembra por tres años (1980-1983) y Relatora especial de la Subcomisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para la eliminación de la discriminación en materia de religión y creencias. Como tal escribió un importante informe sobre eliminación de la discriminación en materia de religión y creencias que fue publicado en todos los idiomas oficiales de las Naciones Unidas (1986).

Desempeñó un activo papel en la Comisión de Derechos Humanos como Embajadora especial y Jefe de Misión de Gobierno de Costa Rica en la preparación de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos que se celebró en Viena en 1993. Su permanente lucha por los derechos humanos de las mujeres que se había iniciado años atrás, ocupó un sitio preponderante en las discusiones y logros de esta Conferencia.

De igual modo, su también permanente solidaridad con las luchas mundiales por prevenir y erradicar la tortura, permitió que en esa Conferencia Mundial se señalara a la atención del mundo la necesidad de contar con un Protocolo Opcional a la Convención contra la Tortura. En 1990, actuando a nombre del Gobierno de Costa Rica, sometió a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU un texto de protocolo opcional. En 1999, luego de diez años de discusiones estériles en el seno del Grupo Especial de Trabajo integrado por la Comisión, los Gobiernos de Suecia (como Presidente de la Unión Europea) y Suiza, pidieron al de Costa Rica que ella asumiera la Presidencia del Grupo de Trabajo a fin de concluir con éxito los trabajos. En el 2002, luego de intensos trabajos, la Comisión de Derechos Humanos y el Consejo Económico y Social de la ONU aprobaron, por su orden, el texto de Protocolo preparado por ella. Se culminó así una antigua aspiración de muchos países de la comunidad internacional por contar con un instrumento jurídico de rango internacional que por medio de mecanismos de visitas a los centros de detención, contribuya positivamente a prevenir la tortura.

Su sólida formación académica y su reconocida labor en derechos humanos determinó que en setiembre de 1993 fuera escogida por la Asamblea General de las Naciones Unidas como una de los once Jueces que integrarían el Tribunal ad hoc creado ese año por el Consejo de Seguridad para juzgar los crímenes de guerra cometidos en la antigua Yugoslavia a partir de 1991. Esos once jueces -con sólo dos mujeres entre ellos- provenientes de diversas partes del mundo, recibieron el mandato de contribuir a la paz por medio de la justicia.

Fue Vicepresidenta de dicho Tribunal durante sus primeros dos años de trabajo, en los que contribuyó decisivamente en la redacción de las Reglas de Prueba y Procedimiento y participó en las primeras audiencias públicas de la Corte.

Su trabajo de cinco años en el Tribunal (de 1993 a 1998) le ganó admiración y respeto por parte de la comunidad jurídica internacional, igual que de parte de grupos de la sociedad civil que trabajan en derechos humanos. Como Jueza, sentó jurisprudencia en diversas áreas del Derecho Internacional Humanitario, especialmente en materia de crímenes cometidos contra las mujeres durante los conflictos armados. Antes del Tribunal de crímenes de guerra de la antigua Yugoslavia, la violencia sexual sufrida por las mujeres durante los conflictos y guerras no se tipificaba como crimen de guerra. Su labor en esta materia significó un cambio trascendental que luego se recogió en sentencias del mismo Tribunal y sirvió de precedente esencial para la redacción del Estatuto de Roma que dio vida a la Corte Penal Permanente.

Fue Ministra de Justicia del Gobierno de Costa Rica en dos ocasiones (1978-1982 y 1990-1994). También fue Segunda Vicepresidenta de la República y Ministra del Ambiente de 1998 a 2002.

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